dolor radicular

Dolor radicular: causas, síntomas y tratamiento con fisioterapia

Si alguna vez has sentido un dolor intenso que nace en el cuello o la espalda y se extiende hacia un brazo o una pierna, acompañado de hormigueo, sensación de descarga eléctrica o pérdida de fuerza, es posible que hayas experimentado un dolor radicular.

Es un problema frecuente que atendemos habitualmente en nuestra práctica clínica de fisioterapia en Málaga: provoca mucha alarma, pero en la gran mayoría de los casos tiene buen pronóstico cuando se diagnostica correctamente y se trata con evidencia científica como guía.

En este artículo te explicamos qué es exactamente el dolor radicular, por qué aparece, cómo reconocerlo y qué puede hacer la fisioterapia para ayudarte a recuperarte.

¿Qué es el dolor radicular?

El dolor radicular es un tipo de dolor que aparece cuando una raíz nerviosa se irrita o se comprime en el punto en que sale de la columna vertebral.

Las raíces nerviosas funcionan como “cables eléctricos” que conectan la médula espinal con el resto del cuerpo. Cada una transmite información sensitiva (tacto, temperatura, dolor) y motora (control muscular) hacia una zona específica.

Cuando una de estas raíces se inflama o se comprime, el cerebro interpreta esa alteración como dolor, aunque el problema se origine en la columna. Por eso el dolor radicular suele irradiarse siguiendo el trayecto del nervio, no quedarse localizado en la espalda.

Ejemplos habituales:

  • Una raíz nerviosa cervical puede provocar dolor que desciende hacia el hombro, el brazo o la mano → dolor radicular cervical.
  • Una raíz nerviosa lumbar puede generar dolor que se extiende por el glúteo, el muslo, la pierna e incluso el pie → dolor radicular lumbar o ciática.

Causas del dolor radicular

La causa más conocida es la hernia discal, aunque no es la única. Las causas más frecuentes son:

  • Hernia o protrusión discal: el núcleo del disco presiona la raíz nerviosa.
  • Estenosis foraminal: estrechamiento del canal por donde sale el nervio, frecuente con la edad.
  • Cambios degenerativos vertebrales: osteofitos (picos de loro) que reducen el espacio radicular.
  • Inflamación de la raíz nerviosa: sin compresión evidente pero con irritación química del nervio.
  • Traumatismos: con menor frecuencia, fracturas o lesiones importantes.

Dato importante: tener una hernia discal no significa necesariamente tener dolor. Numerosos estudios de imagen muestran hernias, protrusiones y degeneración discal en personas completamente asintomáticas. Por eso el diagnóstico no puede basarse únicamente en una resonancia magnética, sino en una valoración clínica completa.

La evidencia actual apunta a que el dolor radicular suele ser el resultado de una combinación de tres factores:

  1. Compresión mecánica del nervio.
  2. Inflamación química de la raíz nerviosa.
  3. Sensibilización del sistema nervioso central.

Esta combinación explica por qué algunas personas sienten un dolor muy intenso con una hernia pequeña, mientras que otras apenas presentan síntomas ante cambios importantes en las imágenes.

Síntomas del dolor radicular: cómo reconocerlo

Aunque cada persona puede vivirlo de forma diferente, existen síntomas característicos que nos ayudan a reconocer un dolor radicular en la exploración clínica.

Síntomas habituales

El dolor radicular suele:

  • Irradiarse siguiendo un recorrido específico (brazo, pierna, pie).
  • Tener una calidad punzante, eléctrica o en forma de descarga.
  • Aumentar al toser, estornudar o realizar ciertos movimientos de la columna.
  • Acompañarse de hormigueos o entumecimiento en la zona de distribución del nervio.

Síntomas que pueden aparecer en casos más avanzados

  • Pérdida de fuerza muscular en brazo o pierna.
  • Disminución de reflejos osteotendinosos.
  • Reducción de la sensibilidad en zonas concretas.

Señales de alerta: acude urgentemente al médico si presentas

  • Pérdida significativa de fuerza en brazo o pierna de aparición rápida.
  • Pérdida de control sobre la vejiga o el intestino (incontinencia o retención).
  • Pérdida de sensibilidad en la zona genital o perianal (anestesia en silla de montar).

Estos síntomas pueden indicar una afectación neurológica grave que requiere valoración médica urgente.

Dolor radicular vs. ciática: ¿son lo mismo?

No exactamente, “ciática” se usa popularmente para describir cualquier dolor que baja por la pierna, pero desde el punto de vista médico hace referencia al dolor relacionado específicamente con el nervio ciático.

Sin embargo, no todo dolor que irradia hacia la pierna es un dolor radicular. Lesiones musculares (como el síndrome del piriforme), articulares o de tejidos blandos pueden producir un dolor referido con características muy similares, aunque el nervio esté completamente sano.

Por eso una valoración por parte de un fisioterapeuta es imprescindible para identificar el verdadero origen del problema y elegir el tratamiento más adecuado.

Cómo se diagnostica el dolor radicular

El diagnóstico se basa fundamentalmente en la historia clínica y la exploración física. En nuestra valoración como fisioterapeutas analizamos:

  • Localización e irradiación del dolor.
  • Comportamiento con el movimiento y los esfuerzos.
  • Presencia y distribución de alteraciones sensitivas.
  • Fuerza muscular segmentaria.
  • Reflejos osteotendinosos.
  • Pruebas ortopédicas específicas (Lasègue, Spurling, entre otras).

Las pruebas de imagen (resonancia magnética, TAC) son útiles cuando los síntomas persisten más de 6 semanas, cuando aparecen signos neurológicos progresivos o cuando se valora una intervención quirúrgica. En muchos casos no son necesarias en las primeras semanas y sus resultados siempre deben interpretarse junto a la exploración clínica.

Tratamiento del dolor radicular con fisioterapia

Durante años se recomendaba reposo casi absoluto ante un dolor radicular. Hoy la evidencia científica muestra claramente que esa estrategia no solo no acelera la recuperación, sino que puede retrasarla.

Educación terapéutica

Comprender qué está ocurriendo en tu cuerpo reduce el miedo al movimiento y mejora los resultados del tratamiento. Saber que un dolor radicular intenso no equivale necesariamente a un daño grave, y que la hernia puede reducirse o volverse asintomática con el tiempo, ayuda a recuperar la confianza y mantener la actividad.

Ejercicio terapéutico

Es el pilar fundamental del tratamiento del dolor radicular. El programa se adapta individualmente y puede incluir:

  • Ejercicios de movilidad de la columna cervical o lumbar.
  • Fortalecimiento de la musculatura estabilizadora.
  • Control motor y propiocepción.
  • Ejercicio aeróbico de bajo impacto.
  • Técnicas de neurodinámia (movilización neural) cuando están indicadas.

Terapia manual

Determinadas técnicas manuales —movilizaciones articulares, trabajo de tejidos blandos, neurodinámia— pueden contribuir a reducir el dolor y mejorar la movilidad, siempre como parte de un tratamiento activo y nunca como única intervención.

Reincorporación progresiva a la actividad

El objetivo final del tratamiento es volver a las actividades habituales: trabajo, deporte, vida diaria. La reincorporación se planifica de forma gradual, respetando los síntomas pero sin caer en el miedo al movimiento, que es uno de los principales factores que cronifican el dolor radicular.

¿Cuánto tarda en mejorar el dolor radicular?

La buena noticia es que la mayoría de los episodios evolucionan favorablemente. Muchas personas experimentan una mejoría significativa entre las 6 y las 12 primeras semanas, incluso cuando existe una hernia discal confirmada.

La velocidad de recuperación depende de:

  • La intensidad de la irritación nerviosa y el tiempo de evolución.
  • El estado físico y nivel de actividad previo.
  • La presencia de factores psicosociales como el miedo al dolor, la ansiedad o el estrés laboral.
  • La adherencia al programa de ejercicio terapéutico.

Cada persona tiene su propio ritmo. Evita las comparaciones y confía en el proceso con el acompañamiento de un profesional.

¿Se puede prevenir el dolor radicular?

No existe una forma de prevenir todos los casos, pero, como fisioterapeutas en Málaga, reducir el riesgo manteniendo una columna fuerte y un sistema musculoesquelético saludable:

  • Actividad física regular: caminar, nadar, ciclismo, etc.
  • Ejercicios de fuerza al menos 2 veces por semana.
  • Evitar largos periodos de inactividad, tanto en el trabajo como en el descanso.
  • Dormir adecuadamente, priorizando posiciones que no aumenten la carga radicular.
  • Mantener un peso saludable para reducir la carga sobre los discos intervertebrales.
  • Gestión del estrés: el estrés sostenido aumenta la sensibilidad al dolor y es un factor de riesgo reconocido.

En cuanto a la postura: más que buscar una postura “perfecta”, lo realmente beneficioso es moverse con frecuencia y variar las posiciones a lo largo del día. El movimiento es el mejor aliado de una columna sana.

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Preguntas Frecuentes sobre el dolor radicular

No. Aunque la hernia discal es una causa frecuente, el dolor radicular también puede originarse por estenosis foraminal, cambios degenerativos, inflamación de la raíz nerviosa o, con menos frecuencia, traumatismos. El diagnóstico debe realizarse mediante exploración clínica, no solo con pruebas de imagen.

La mayoría de los episodios mejoran significativamente entre las 6 y 12 semanas. Sin embargo, este plazo varía según la causa, la intensidad de la irritación nerviosa, el nivel de actividad y factores individuales como el estrés o el miedo al movimiento.

En la mayoría de los casos no. La cirugía se reserva para situaciones en las que existe una afectación neurológica progresiva o cuando el tratamiento conservador bien realizado no ha dado resultados tras varios meses. La fisioterapia y el ejercicio terapéutico son el tratamiento de primera línea según las guías clínicas internacionales.

Sí, en la mayoría de los casos mantenerse activo favorece la recuperación. La clave está en adaptar el tipo y la intensidad del ejercicio a tu situación, con la orientación de un fisioterapeuta. El reposo prolongado suele retrasar la mejoría.

Sí. La fisioterapia a domicilio permite realizar la valoración y el tratamiento en el entorno del paciente, lo que es especialmente útil en fases agudas en las que el desplazamiento resulta muy doloroso. El programa de ejercicio terapéutico se puede diseñar e iniciar directamente en casa.

Referencias bibliográficas

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La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración o el diagnóstico de un profesional sanitario. Si presentas síntomas neurológicos graves o de aparición súbita, consulta con tu médico de forma urgente.

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Sobre Yves Lenfant, Fisioterapeuta

Yves Lenfant
Fisioterapeuta especializado en Geriatría, Oncología y Dolor Crónico.

Yves Lenfant, con Nº de Colegiado 5644, es un destacado Fisioterapeuta en Málaga con más de 10 años de experiencia y una amplia formación en diversas áreas de su especialidad.

Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Málaga, tiene una amplia experiencia en lesiones musculoesqueléticas, traumatología, neurología, geriatría, lesiones del deportista, dolor crónico, oncología, etc. Su predilección por el acompañamiento de personas mayores y personas con patologías de difícil curación le llevó a ejercer como fisioterapeuta domiciliario desde 2018.

Además, paralelamente a su práctica fisioterapéutica, sigue formándose complementariamente en áreas como: fisioterapia en Geriatría, pacientes oncológicos o neurobiología, entre muchas otras.
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