La hipotonía post-ictus es una condición caracterizada por la disminución del tono muscular, que suele presentarse en las fases iniciales tras un accidente cerebrovascular. Esta alteración se debe a la interrupción de las señales motoras descendentes y afecta la postura, la movilidad funcional y la seguridad del paciente. Si no se aborda adecuadamente, puede generar complicaciones como subluxación de hombro, caídas y pérdida de independencia. Como fisioterapeutas a domicilio en Málaga, vamos a dar algunas claves para tratar esta condición de forma correcta.
¿Por qué es importante la intervención temprana?
La evidencia científica demuestra que la rehabilitación activa es eficaz incluso en fases crónicas del ictus. Un meta-análisis publicado en Stroke Rehabilitation encontró que los programas de fisioterapia, iniciados después de seis meses del evento, aún mejoran la velocidad de la marcha y la independencia funcional (Veerbeek et al., 2011). Esto indica que nunca es tarde para comenzar la fisioterapia, aunque la intervención temprana ofrece mejores resultados.
Objetivos del tratamiento
El abordaje fisioterapéutico tiene como metas principales:
- Recuperar el tono muscular para prevenir complicaciones.
- Mantener la movilidad articular y evitar contracturas.
- Mejorar la estabilidad postural y el control motor.
- Promover la independencia en las actividades de la vida diaria (AVD).
Estrategias terapéuticas más efectivas
1. Colocación postural y control articular
La correcta posición de las extremidades es clave para prevenir lesiones y favorecer la activación muscular. La literatura recomienda mantener el hombro en alineación adecuada y usar soportes si es necesario (Carr & Shepherd, 2010).
2. Movilización y carga de peso
La movilización pasiva suave ayuda a conservar el rango de movimiento y prevenir rigideces. Complementar esto con carga parcial de peso en extremidades afectadas estimula el tono antigravitatorio y activa reflejos posturales (Bobath, 1990).
3. Estimulación neuromuscular eléctrica (NMES)
El uso de NMES junto con la intención activa del movimiento favorece la recuperación de la contracción muscular y la fuerza, reduciendo el riesgo de atrofia (Eraifej et al., 2017).
4. Estimulación sensorial
Técnicas como golpeteos suaves, vibración local y estiramientos rápidos mejoran la respuesta neuromotora y aumentan el tono muscular de forma temporal, facilitando la ejecución del movimiento (Ada & Canning, 1990).
5. Ejercicios funcionales y terapia espejo
La terapia espejo y la imaginería motora activan áreas corticales relacionadas con el movimiento, potenciando la neuroplasticidad (Thieme et al., 2018).
6. Fortalecimiento progresivo
Ejercicios con bandas elásticas, mancuernas ligeras o en agua (hidroterapia) han demostrado mejorar la movilidad sin incrementar la espasticidad, según revisiones sistemáticas recientes (Billinger et al., 2014).
Ejercicios prácticos para casa
- Aproximación articular: empuje suave hacia el centro articular para activar receptores propioceptivos.
- Ejercicios de peso parcial: apoyarse en mesa con brazos para estimular la carga.
- Flexión de codo asistida: con ayuda del cuidador para iniciar movimiento activo-asistido.
- Trabajo con toalla: deslizamientos sobre mesa para mejorar el rango de movimiento.
Evidencia y pronóstico
Un estudio sobre intervenciones combinadas de control postural y estimulación sensorial concluyó que la fisioterapia intensiva mejora el equilibrio y la estabilidad incluso en pacientes con hipotonía severa (Hugues et al., 2019). Además, la adherencia al tratamiento domiciliario y la práctica repetitiva son determinantes para lograr cambios funcionales.
Referencias
- Veerbeek, J. M., et al. (2011). “What is the evidence for physical therapy poststroke? A systematic review and meta-analysis.” PLoS ONE, 6(8): e16979.
- Carr, J. H., & Shepherd, R. B. (2010). Neurological Rehabilitation: Optimizing Motor Performance.
- Bobath, B. (1990). Adult Hemiplegia: Evaluation and Treatment.
- Eraifej, J., et al. (2017). “Electrical stimulation for promoting recovery of movement or functional ability after stroke.” Cochrane Database of Systematic Reviews.
- Ada, L., & Canning, C. (1990). “Sensory stimulation and motor recovery after stroke.” Clinical Rehabilitation, 4(2), 99-107.
- Thieme, H., et al. (2018). “Mirror therapy for improving motor function after stroke.” Cochrane Database of Systematic Reviews.
- Billinger, S. A., et al. (2014). “Physical activity and exercise recommendations for stroke survivors.” Stroke, 45(8), 2532-2553.
- Hugues, R., et al. (2019). “Effectiveness of task-oriented and sensory stimulation therapy on postural control after stroke.” Neurorehabilitation and Neural Repair.

