inestabilidad tobillo

¿Qué es la inestabilidad del tobillo y cómo tratarla?

La sensación de que el tobillo “falla” al caminar, correr o simplemente al apoyar el pie no siempre es consecuencia de un esguince reciente. En muchos casos, se trata de una inestabilidad crónica del tobillo, una condición frecuente que afecta a personas activas y deportistas, y que puede limitar el movimiento, generar dolor persistente y aumentar el riesgo de nuevas lesiones.

Más allá del daño estructural, la inestabilidad también implica alteraciones en la percepción del movimiento, la fuerza muscular y el control motor. En este artículo revisamos en profundidad qué es la inestabilidad del tobillo, sus tipos, causas y, sobre todo, qué enfoques terapéuticos están respaldados por la evidencia científica para su tratamiento y prevención

¿Qué es la inestabilidad en el tobillo?

La inestabilidad del tobillo, especialmente la crónica, es una patología que va más allá de un simple esguince mal curado. Se distingue por una sensación persistente de que el tobillo “cede” o “se dobla”, limitando la actividad deportiva y del día a día, y predisponiendo a nuevas lesiones. Este fenómeno puede clasificarse en dos grandes tipos:

  1. Inestabilidad mecánica: debida a una laxitud o daño estructural en ligamentos principalmente el peroneoastragalino anterior, o tras esguinces mal tratados que no recuperaron su función anatómica.
  2. Inestabilidad funcional: se caracteriza por un déficit en la propiocepción (sensibilidad articular), fuerza neuromuscular o coordinación, aunque la estructura ligamentosa esté íntegra.

Ambos tipos suelen convivir, creando un círculo vicioso: el ligamento dañado genera menor propiocepción, se resiente el control neuromuscular y aumenta el riesgo de nuevas lesiones. Esta patología es muy común y debe ser tratada y cuidada ya que si no se recupera de forma correcta, es muy común que se produzca una recaída. Como fisioterapeutas en Málaga, te contamos todos los detalles:

¿Qué dice la ciencia?

Varios estudios de alta calidad confirman los beneficios de programas de entrenamiento propioceptivo y de fuerza:

  • Un metanálisis con más de 3.700 deportistas mostró que los programas propioceptivos reducen un 35 % el riesgo de esguinces recurrentes (RR 0,65; IC 95 % 0,55–0,77) y hasta un 43 % en prevención primaria.
  • Otro metaanálisis específico en deportistas encontró una disminución del 38 % en la incidencia de esguinces tras programas de equilibrio dinámico y mejoras significativas en estabilidad funcional.
  • En casos de inestabilidad crónica del tobillo (CAI), una revisión con meta-análisis en red determinó que los ejercicios de fortalecimiento del pie y tobillo fueron más eficaces para mejorar la propiocepción que los ejercicios de equilibrio estático.
  • Un ensayo aleatorizado comparó programas de equilibrio frente a facilitación neuromuscular propioceptiva (PNF), observando mejoras significativas en movilidad, dolor y desempeño funcional.
  • Otro estudio mostró que combinar ejercicios de cadera con equilibrio mejora significativamente la función global comparado con protocolos convencionales.

Bases fisiológicas: ¿por qué funcionan estos enfoques?

  • Propiocepción: tras esguinces, las terminaciones sensoriales se ven afectadas, reduciendo la capacidad del tobillo para detectar posición y movimiento. El entrenamiento específico reeduca el sistema neuromuscular.
  • Fortalecimiento: mejorar la fuerza de músculos clave como los peroneos, tibial posterior y dorsiflexores mejora la estabilidad activa.
  • Movilidad: una dorsiflexión limitada puede afectar la marcha y aumentar el riesgo de esguinces. Restaurar el rango articular es esencial.
  • Funcionalidad global: entrenar la musculatura de cadera y el core tiene efectos positivos en la mecánica general del miembro inferior.

Propuesta de protocolo de 12 semanas

Semanas 1–4: Fase inicial (subaguda o CAI leve)

  • Tratamiento sintomático: hielo/electroterapia si hay dolor o inflamación.
  • Movilidad: círculos, trazado de letras con el pie, movilizaciones pasivas.
  • Equilibrio estático: unipodal con ojos abiertos, luego cerrados, sobre superficies inestables.

Semanas 5–8: Fase intermedia

  • Fortalecimiento progresivo: bandas elásticas, resistencia manual, ejercicios concéntricos y excéntricos.
  • Ejercicios propioceptivos: plataforma inestable, BOSU, Star Excursion Balance Test.
  • Control de cadera: clamshell, puente, planchas, sentadillas unilaterales.

Semanas 9–12: Fase avanzada / retorno al deporte

  • Pliometría: saltos, hop tests, desplazamientos laterales.
  • Dual task: equilibrio con tareas cognitivas o estímulos visuales.
  • Perturbaciones: resistencia inesperada, desestabilización activa.
  • Vendaje funcional si es necesario para el retorno progresivo al deporte.

Conclusión

La inestabilidad del tobillo es una condición compleja que requiere un tratamiento multifactorial. Los estudios científicos actuales apoyan un enfoque que combine:

  • Re Entrenamiento propioceptivo
  • Fortalecimiento específico
  • Recuperación de la movilidad
  • Ejercicios funcionales y dinámicos
  • Educación del paciente

Un plan progresivo de al menos 8 a 12 semanas puede restablecer la estabilidad, reducir el dolor y prevenir nuevas lesiones. La fisioterapia basada en evidencia permite al paciente no sólo recuperarse, sino también reconstruir la confianza en su tobillo. Contacta con Fisioterapia a domicilio para tratar esta patología de forma más cómoda y segura.

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Sobre Yves Lenfant, Fisioterapeuta

Yves Lenfant
Fisioterapeuta especializado en Geriatría, Oncología y Dolor Crónico.

Yves Lenfant, con Nº de Colegiado 5644, es un destacado Fisioterapeuta en Málaga con más de 10 años de experiencia y una amplia formación en diversas áreas de su especialidad.

Graduado en Fisioterapia por la Universidad de Málaga, tiene una amplia experiencia en lesiones musculoesqueléticas, traumatología, neurología, geriatría, lesiones del deportista, dolor crónico, oncología, etc. Su predilección por el acompañamiento de personas mayores y personas con patologías de difícil curación le llevó a ejercer como fisioterapeuta domiciliario desde 2018.

Además, paralelamente a su práctica fisioterapéutica, sigue formándose complementariamente en áreas como: fisioterapia en Geriatría, pacientes oncológicos o neurobiología, entre muchas otras.
Fisioterapia geriátrica