síndrome de desuso

Síndrome de desuso: síntomas, causas y tratamiento

El síndrome de desuso, desde el punto de vista médico, se refiere a un conjunto de cambios fisiológicos y estructurales que ocurren en un órgano o sistema del cuerpo debido a la falta de uso o actividad prolongada. En términos médicos, se puede describir como una atrofia o disminución de la masa y función de los tejidos afectados, resultado de la inactividad o inmovilización. Como fisio en Málaga, os contaré acerca de todo lo que se debe tener en cuenta acerca del síndrome de desuso.

El síndrome de desuso ocurre cuando una parte del cuerpo, como un músculo, hueso o articulación, no se usa durante un tiempo prolongado. Esto puede suceder por varias razones, como inmovilización por una lesión, estar en cama mucho tiempo, o incluso por falta de actividad física.

Causas principales del síndrome de desuso

Las causas principales son la inmovilización, el sedentarismo, o condiciones que limitan el movimiento. Cuando no se usa una parte del cuerpo, los músculos pueden debilitarse, los huesos pueden perder densidad (lo que se llama osteoporosis), y las articulaciones pueden volverse rígidas.

Síntomas del síndrome de desuso

Los síntomas incluyen debilidad muscular, pérdida de masa ósea, rigidez en las articulaciones, y en algunos casos, dolor o incomodidad. También puede haber una disminución en la movilidad y en la capacidad para realizar actividades diarias.

Tratamiento para el síndrome de desuso

El tratamiento generalmente se enfoca en realizar fisioterapia que incluya ejercicios terapéuticos específicos, actividad físico-deportiva personalizada para  volver a usar la parte afectada fomentar la autonomía y en algunos casos, tratamiento farmacológico para fortalecer los huesos o aliviar molestias. La clave es la movilización temprana y la actividad progresiva para recuperar la función y prevenir complicaciones.

Por ejemplo, en el sistema musculoesquelético, el síndrome de desuso puede manifestarse como atrofia muscular, disminución de la densidad ósea (osteoporosis por desuso) y pérdida de fuerza. En el sistema nervioso, puede implicar una reducción en la plasticidad neuronal y en la eficiencia de las conexiones sinápticas. 

Este síndrome es común en pacientes que han estado inmovilizados por largos períodos, como en casos de fracturas, cirugías o enfermedades neurológicas, y puede afectar significativamente la recuperación y la funcionalidad del paciente si no se interviene adecuadamente.

La fisioterapia juega un papel fundamental en el manejo del síndrome de desuso. Desde un enfoque terapéutico, la fisioterapia busca prevenir, reducir o revertir los efectos de la inactividad en los tejidos afectados y promover la recuperación funcional

Las intervenciones fisioterapéuticas deben incluir:

  1. Ejercicios de movilización y rango de movimiento (ROM): Para mantener o recuperar la movilidad articular y prevenir la rigidez.
  2. Ejercicios de fortalecimiento: Programas progresivos de resistencia para estimular la hipertrofia muscular y mejorar la fuerza.
  3. Técnicas de reeducación neuromuscular: Para restablecer la coordinación y el control motor en las áreas afectadas.
  4. Terapias manuales: Como masajes y movilizaciones articulares, que ayudan a mejorar la circulación y reducir la rigidez.
  5. Electroterapia: Uso de estímulos eléctricos para facilitar la contracción muscular y reducir la atrofia.
  6. Ejercicios de resistencia y carga progresiva: Para estimular la densidad ósea y prevenir la osteoporosis por desuso.
  7. Programas de actividad física adaptada: Para promover la actividad funcional y mejorar la calidad de vida del paciente.

Es importante que el plan de fisioterapia sea individualizado, considerando la condición clínica, el grado de desuso y las capacidades del paciente. La intervención temprana y la constancia en el tratamiento son clave para minimizar las complicaciones y favorecer una recuperación óptima.

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Para la OSTEOPOROSIS relacionada con el síndrome de desuso, la fisioterapia se enfoca en fortalecer los huesos y mejorar la estabilidad, además de prevenir caídas y fracturas. Si estás interesado en obtener servicios de fisioterapia a domicilio, podemos ofrecerte servicios de la mano de profesionales con años dedicados al sector.

Aquí te comparto un ejemplo específico de un programa de fisioterapia adaptado para este caso que debe ser guiado y estructurado personalmente por un Fisioterapeuta:

Evaluación inicial: El fisioterapeuta realiza una valoración completa para determinar la condición ósea, la movilidad, el equilibrio y la fuerza del paciente.

Ejercicios de carga y resistencia: Se introducen ejercicios de peso corporal suaves, como caminar, subir y bajar escaleras, o ejercicios en posición de pie con apoyo, para estimular la densidad ósea. Además, se incorporan ejercicios con bandas elásticas o pesas ligeras para fortalecer los músculos que soportan los huesos.

 Ejercicios de equilibrio y coordinación: Para reducir el riesgo de caídas, se trabajan ejercicios como pararse en un pie, caminar en línea recta o usar plataformas de equilibrio.

Ejercicios de flexibilidad: Estiramientos suaves para mantener la movilidad articular y prevenir rigidez.

Técnicas de protección: Enseñar al paciente cómo realizar movimientos seguros y cómo evitar caídas, además de recomendaciones sobre la postura correcta.

Educación: Información sobre la importancia de la actividad física regular, la nutrición adecuada (como ingesta de calcio y vitamina D), y la evitación de hábitos que puedan debilitar los huesos.

 

Recuerda!!! Este programa debe ser progresivo y adaptado a las capacidades del paciente, siempre bajo supervisión del profesional de fisioterapia para garantizar la seguridad y la efectividad

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Sobre Gonzalo Igueño Cortés, Fisioterapeuta

Gonzalo Igueño Cortés
Fisioterapeuta especializado en neurología infantil y adultos.

Gonzalo Igueño Cortés, con Nº de Colegiado 6615, es un destacada Fisioterapeuta en Málaga con más de 10 años de experiencia. Además, su formación constante le hace experto en diversas áreas de su especialidad.

Graduado en Fisioterapia y en Educación Física por la Universidad de Málaga, tiene una amplia experiencia en fisioterapia muscoesquelética, post cirugías y neuropatías para niños y adultos. Su inclinación por asistir a personas mayores y pacientes con patologías de difícil tratamiento lo llevó a desempeñarse como fisioterapeuta domiciliario desde 2015.

Además, paralelamente a su práctica fisioterapéutica, sigue formándose complementariamente en áreas como: dolor crónico, pacientes oncológicos, evaluación geriátrica o pediatría.
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